• Es un estado ubicado al sur de la península de Indochina, en el Sudeste Asiático.
  • Su capital y ciudad más poblada es Phnom Penh, considerada el centro cultural, político y económico.
  • El estado limita con Tailandia, Laos y Vietnam.
  • La religión oficial del país es el budismo theravada, que practica el 95% de los camboyanos.
Foto: Thomas Allen

 

Los comienzos de Camboya fueron prósperos y culminaron con el gran imperio de Angkor, durante cuatro siglos no tuvieron ningún rival en la región y dominó gran parte de lo que hoy es Laos, Tailandia y Vietnam. A partir del S.XIII los Jemeres sufrieron años atroces y cruentos de pobreza, la guerra de Vietnam se extendió tratando tenazmente de minar el territorio camboyano. En el S.XX, el país se encontraba en una brutal guerra civil, el pequeño ejercito de Camboya no tuvo ninguna posibilidad y las fuerzas vietnamitas y sus aliados, los Jemeres rojos, un grupo guerrillero liderado por Pol Pot, invadieron todo el país. La máxima humillación llego en julio de 1970, cuando los vietnamitas ocuparon los templos de Angkor. Aprovechando el conflicto bélico, los Jemeres Rojos, tomaron Phnom Penh en 1975, siendo responsables de uno de los genocidios más violentos y grandes de la historia.

Hasta que en 1990, por medio del gobierno y las tres facciones de la coalición de resistencia aceptaron un plan de paz, los esfuerzos diplomáticos empezaron a tener frutos y la guerra pudo llegar a su fin. Al mismo tiempo, la Autoridad Provisional de las Naciones Unidas en Camboya (UNTAC) supervisó la administración del país durante dos años y suscribió muchos acuerdos internacionales sobre acuerdos internacionales, abriendo la puerta a un significativo número de ONG y lo más importante, en 1993 se celebraron las elecciones generales con una participación del 89,6% del pueblo.

Desde hace 10 años, la actual Camboya ha experimentado un gran crecimiento económico gracias al buen funcionamiento de sectores como el textil, la agricultura y el turismo, que han atraído inversión extrajera y comercio internacional.

El mayor de los tesoros del país no es el templo Angkor Wat, considerada la octava maravilla del mundo, sino su gente. Camboya en su pasado vivió con miedo, pero gracias a su espíritu inquebrantable y un optimismo contagioso, nadie puede escaparse de sentir admiración y aprecio por la gente de este reino misterioso.

Por Natalia Andrade