BLEU & BLANC BALADA EN LA COSTA VASCO-FRANCESA

BLEU & BLANC BALADA EN LA COSTA VASCO-FRANCESA

Colores azules y blancos; olores a campiña y tierra; maridajes de historia, buenos quesos y vino tinto… ‘promenade’ romántica, bella e insólita a lo largo de los Pirineos.

Los Pirineos son una frontera natural de más de 400 kilómetros, donde España se encuentra con Francia, donde las cimas dan sombra a viñedos, localidades

ancestrales o míticas, castillos y fortalezas; donde encuentras tradiciones ancestrales y ciudades monumentales. Al andar por esa región, naturalmente se

inventa una balada con tonalidades coloridas y variadas, una canción por escenarios románticos y novelescos.


BIARRITZ Y BAYONA

Comenzamos nuestro paseo en una comuna muy chic al suroeste de Francia: Biarritz y su Hôtel du Palais, que seducen por una armoniosa arquitectura y pasado glorioso. Aquí el visitante se deja llevar por las memorias de sus muros, que han visto tantas cabezas coronadas y gente famosa.

Originalmente, el hotel era el palacio de Napoleón III y la emperatriz Eugenia, de quien se sienten sus pasos, como si fuera un fantasma que acaricia cada rincón. Esa mansión se volvió un lugar de alojamiento lujosísimo. En una callecita del lugar, se encuentra un verdadero tesoro: la capilla imperial de estilo neobizantino, ordenada en 1864 por Eugenia y dedicada a la virgen de Guadalupe, la mexicana. Es emocionante entrar y dejarse conquistar por un entorno íntimo, donde la frágil belleza del ambiente nos liga a México. Eugenia adoraba a este país, por lo que admirar el maravilloso mosaico que representa a la virgen de América nos deja pasmados. Biarritz es la belleza por un paisaje unido a la playa favorita de los surfers, dominada por los acantilados y las mansiones, la Roca de la Virgen azotada por las olas, el faro que vigila y otras composiciones muy románticas. Es una promenade sentimental adornada por la belle époque.


FIESTA BRAVA EN DAX

En Dax, principal destino termal del país galo, se celebra la fiesta Toro y Salsa, con las mejores orquestas de este género musical. En el jardín central —tropicalizado por el ambiente y los ritmos sudamericanos—, descubres su hermosa plaza de toros, sus novilladas y a las estrellas de la tauromaquia, los salones del Grand Hotel, que surgen del tiempo del art déco, pero conservan la frescura, mientras te dejas consentir por los tratamientos termales con aplicaciones de lodo caliente. Los romanos ya conocían los beneficios de las aguas de Dax, donde hoy sigue brotando agua hirviente del manantial. Las noches se animan con la música, los días brillan con las estrellas de los trajes de los toreros, las comidas son deliciosas y los vinos excelentes. En la campiña se descubren lugares para cenas románticas, como L’Auberge Basque, con su excepcional chef Cedric Béchade que engrandece el concepto de cocina artística.


CARCASONA, CIUDAD AMURALLADA DEL MEDIO EVO

La Cité, como se le conoce a esta ciudad histórica, alza su silueta medieval sobre una colina, desde donde domina la campiña cubierta de viñedos ondulantes al pie de los macizos montañosos. Después de los galos, los romanos ocuparon el sitio a partir del siglo III, dotando a la fortaleza de una hermosa muralla, que se agrandó con los siglos. El castillo fue construido en el siglo XII por el vizconde Trencavel. Conquistada por Simon de Montfort en el siglo XIII, pasó a anexarse al reino de Francia y sus fortificaciones fueron mejoradas, hasta lograr una fortificación inconquistable, entre Francia y Aragón.


LOURDES Y SU REGIÓN

Al entrar por el fantástico valle al pie de los Pirineos, puedes sentir el aire que baja de las montañas, recorrer las villas y admirar el paisaje. Lourdes, más que un santuario, es un pueblo dominado por un impresionante castillo, a partir del cual visitamos los secretos de la región.

Al dejar el mal sabor de las calles atascadas de bondieuseries (artesanía religiosa) y penetrar en el recinto encantado por cierto misticismo, permites que tu mente vague por los fastuosos mosaicos de la basílica, que baile entre la luz de sus flechas sobre la elegancia de su cúpula y, sobre todo, que se rinda ante las ondas energéticas de la muchedumbre que se reúne para rezar. En el día, el bosque y el cielo vibran; en la noche, la procesión que reza iluminada con las antorchas llega hasta el fondo del alma y de la gruta. El corazón se inunda y emociona por encima de cualquier religión o creencia.


TOULOUSE

En la cuarta ciudad más poblada de Francia (sólo después de París, Marsella y Lyon), deambulas por las calles como enamorando tus pasos por piedras que parecen conocidas, como si no fuera la primera vez. Y es que puedes haberla visitado muchas veces, pero te sigue sorprendiendo, pues Toulouse tiene un encanto.


Chécate la nota completa en nuestra revista Oz Magazine, Abril-Mayo 2016