Primero, algo de historia. Hace un poco más de un centenar de años no existía una prenda idónea para contrarrestar los estragos de una tormenta, pues los tejidos de la ropa de aquella época no contaban con la mejor tecnología para repeler el agua. Todo ese martirio terminó cuando el talentoso inglés Thomas Burberry en 1879, revolucionó el placer de vestir ropa impermeable, al crear una técnica innovadora y patentada en la manufacturación de esta clase de prendas, que a la postre daría como resultado la popular gabardina.

Este saco largo de Burberry fue originalmente una prenda exclusiva para los oficiales, como consecuencia de las poderosas ráfagas de viento y las fuertes lluvias que azotaban en suelo británico. La gabardina fue nombrada así, (trench coat) haciéndole una especie de homenaje a las trincheras donde el personal de la milicia se refugiaba, dejándonos claro  que la famosa prenda tiene ciertas raíces militares.

Obviamente como la historia de la prenda nos indica, no mucho tiempo después dejó de ser de uso exclusivo del personal de seguridad, pues el innovador diseño, la comodidad y la durabilidad de esta, se volvió sumamente popular, al grado de que la realeza, artistas y estrellas de cine empezaron a usar el rentable artilugio.

Hoy en día la técnica ancestral  con la que se empezó la producción del Trench Coat sigue vigente, es por eso que los responsables de su producción (en la que participan alrededor de 100 sastres), se tienen que asegurar que todo esté en perfectas condiciones; desde la materia prima, hasta el acabado; desde el fino algodón, hasta el proceso del hilado. Todos los procesos y pasos a seguir para la creación de este ícono de la moda, son minuciosamente supervisados por los ojos de los expertos hasta dos veces y así, tener la seguridad de que la calidad Burberry  forme parte del ADN de la prenda. burberry.com